Tal día como hoy en la Taifa de Sevilla, los almorávides ―que tenían sitiada Sevilla desde mayo― inician el asalto de la misma consiguiendo que su rey, Al-Mu’tamid, se entregue y se rinda sin condiciones.

Al-Mu’tamid intentó evitar pagar las parias (impuestos que pagaban los reinos de taifas a los monarcas cristianos, para que no les atacasen y para que fuesen protegidos) que su padre había pactado con el Reino de Castilla, lo que llevó a Alfonso VI a sitiar Sevilla.

Este hecho junto con la toma de la Taifa de Toledo en 1085 por el rey castellano-leonés, llevó a Al-Mu’tamid, junto a otros reyes de taifa, a solicitar la ayuda de los almorávides. Esos desembarcarían en la península en 1086 y se instalaron en la plaza de Algeciras, que les había sido cedida por el rey sevillano.

Sin embargo, tras frenar y derrotar a las tropas cristianas en la batalla de Zalaca, los almorávides terminarán por conquistar los reinos taifas, cayendo el sevillano en 1091, tras lo cual Al-Mu’amid fue exiliado al Magreb donde fallecería.

Compartir