En el marco de la Segunda Guerra Mundial, España abandonando la no beligerancia y proclama la neutralidad. El gobierno franquista solicita a Alemania la repatriación de la División Azul.

Después de la caída del frente en Stalingrado, la situación bélica cambió y se desplegaron más tropas alemanas en relevo de las españolas. Esto coincidió con el cambio en el mando de la división, que se asignó al general Emilio Esteban Infantes en detrimento de Agustín Muñoz Grandes -arriba, en la foto-. Finalmente, los Aliados comenzaron a ejercer presiones sobre Franco para que ordenase la vuelta de los divisionarios a España.

Según Víctor Morales Lezcano, profesor de Historia de la Universidad Autónoma de Madrid, y autor del libro “Historia de la no beligerancia española durante la Segunda Guerra Mundial”, hay dos factores externos que supusieron este cambio de postura (de no belingerancia a neutralidad):

  1. Las presiones económicas, diplomáticas y militares que ejercieron los alemanes con el objeto de conseguir que España entre en la guerra para cerrar el estrecho de Gibraltar y ocupar el norte de Marruecos -entonces todavía español- y el archipiélago canario, que representaba en los planes militares de Hitler el punto máximo de frontera flexible para el frente oeste. Es lo que se conoce como Operación Félix.

2. Las maniobras inglesas para contrarrestar las presiones alemanas. Los británicos actuaban a nivel económico, suministrando a cuentagotas trigo y combustible, y a nivel político, esgrimiendo como amenaza la posibilidad de fomentar una doble oposición al régimen de Franco, la que representaba don Juan, con su núcleo de partidarios en Estoril, y la del Gobierno de la República en el exilio, cuyo ministro Negrín mantenía una intensa correspondencia con Stalin, que era celosamente controlada por el Servicio de Inteligencia británico.

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