El 7 de julio del año 1.798, después de cinco años y cuatro meses de campaña, dispuso el Almirante Mazarredo, el desembarco del soldado voluntario de Infantería de Marina, Antonio María de Soto, a quien como consecuencia de una herida de guerra, se había descubierto que se trataba de una mujer y que se llamaba Ana María Antonia de Soto.

En atención a su valor, acrisolada conducta, singulares costumbres y apreciables servicios, S.M. firma una orden por la que se le concede la pensión de dos reales de vellón diarios, el grado de Sargento y el derecho a ostentar sobre sus prendas femeninas, el distintivo y color de su empleo.

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