Fallece en París el Cardenal Richelieu.

Armand Jean du Plessis, cardenal y duque de Richelieu, el hombre más poderoso de Francia, murió con 57 años de edad. Había sido elevado por el joven Luis XIII a la cabeza de su Consejo en 1624 y se volvió pronto la figura central de la política francesa.

Desarrolló con éxito brillante una estrategia de reforzamiento interior y agresividad exterior contra los Habsburgo de Madrid y Viena, siendo además un magnífico mecenas de las artes y las letras.

Ordenado obispo en 1607, entró en política y fue nombrado secretario de Estado en 1616. Richelieu pronto alcanzó un gran poder en la Iglesia católica y en el Reino de Francia, hasta alcanzar la dignidad cardenalicia en 1622, y el cargo de primer ministro del rey Luis XIII en 1624. Permaneció en el cargo hasta su muerte y fue sucedido por el también cardenal Julio Mazarino.

Richelieu (detalle), pintura de Philippe de Champaigne (c. 1633-1640).

Como primer ministro de Francia, consolidó la monarquía francesa luchando contra las diversas facciones internas. Para contrarrestar el poder de la nobleza, transformó Francia en un fuerte Estado centralizado. Su política exterior fundamental fue contrarrestar el poder de la dinastía austro-hispánica de los Habsburgo, entonces reinante en España y en el Sacro Imperio Romano Germánico. Para ello, aun siendo un ministro católico, no dudó en aliarse con los protestantes para alcanzar dicho objetivo. Fue particularmente notoria su intervención en la guerra de los Treinta Años, que terminó con la Paz de Westfalia.

Su apoyo a la expansión ultramarina le hizo fundar asentamientos en Nueva Francia, Guadalupe, Guayana, Martinica, Senegal, Madagascar y Reunión.

Como egresado de la Universidad de París y provisor de la Sorbona, mandó la renovación y la ampliación de la institución. Richelieu fue también famoso por su mecenazgo del arte y por fundar la Académie française, la institución que cuida del francés. Es asimismo conocido por el sobrenombre de l’Éminence rouge (“La eminencia roja”), por las vestiduras rojas de los cardenales.

La fama le llegó sin embargo mucho después, cuando Alexandre Dumas le incluyó como eterno malvado en sus relatos ambientados en el siglo XVII.

Compartir