En la Conferencia de Teherán (Irán) -en el marco de la Segunda Guerra Mundial-, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y el líder soviético Iósif Stalin planean el Día D (la invasión de Europa del 6 de junio de 1944).

Constituye uno de los máximos exponentes de cooperación de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y fue la primera conferencia entre los tres grandes (la Unión Soviética, los Estados Unidos, y el Reino Unido) en la que Stalin estaba presente. Sucedió a la conferencia de El Cairo y fue seguida por la conferencia de Yalta y la conferencia de Potsdam. El principal debate se centró en la apertura de un segundo frente en Europa Occidental.

Al enterarse los servicios de inteligencia alemanes que la conferencia se celebraría, planearon asesinar a los tres líderes, de lo que se encargaría Otto Skorzeny -abajo, en la imagen-, que ya había liberado a Mussolini el 12 de septiembre de ese mismo año). Al ser descubierta la operación por los servicios de inteligencia soviéticos, fue paralizada.

Curiosidades:

En 29 de noviembre de 1943, antes de la cena de la Reunión tripartita, en la Conferencia, Churchill presentó a Stalin una espada ceremonial encargada especialmente como un regalo del rey Jorge VI para los ciudadanos de Stalingrado y el pueblo soviético, en conmemoración de la victoria soviética en Stalingrado. Cuando Stalin recibió la espada envainada, lo tomó con ambas manos y la besó en la vaina.

“Sin la producción estadounidense, las Naciones Unidas nunca ganarán la guerra”, dijo Stalin durante la cena en la Conferencia de Teherán.

Asimismo, el líder soviético propuso la ejecución de entre 50.000 y 100.000 oficiales alemanes para que Alemania no pudiera nunca planear otra guerra. Roosevelt dijo: “Tal vez 49.000 serían suficientes”. Churchill, sin embargo, interrumpió y declaró que no se podía “llevar acabo la ejecución a sangre fría de los soldados que habían luchado por su país”.

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