Se forma en Burgos del Primer Gobierno nacional (del Bando denominado “nacional”)de España (1938-1939), en el que Francisco Franco asume oficialmente los cargos de Jefe de Estado y de Gobierno.

Se produce en plena Guerra Civil Española y con arreglo a la ley del día antes sobre organización de la Administración del Estado. ​Le correspondió llevar a cabo una labor de urgencia represiva y organizadora. Tres semanas antes del estallido de las hostilidades en Europa el gobierno fue reorganizado, exactamente el día 9 de agosto de 1939.

Frente a la pretensión formulada de que fuese la Falange el partido del Estado, tal como había pedido Manuel Hedilla – político falangista, conocido por haber sido segundo jefe nacional de FE de las JONS y sucesor de José Antonio Primo de Rivera- y tal como eran el nacionalsocialista en Alemania, el fascista en Italia o el comunista en la Unión Soviética, la firme voluntad de Franco despoja a la Falange de tal creencia.

“…el partido del estado es casi el mismo Estado y solamente una catástrofe puede despojarle de su majestuosa misión …”

(Cita de José María García Escudero)

En esta línea apolítica debemos señalar como la importancia del Gobierno de 1938 no estriba tanto en la obra de sus ministros como en su propia significación política:

“…De un hombre con el realismo de Franco se podía esperar todo menos que pasara por alto la triple lección del fracaso -relativo- de la unificación, a saber: primera, necesidad la posible expansión totalitaria del partido; segunda, necesidad de mantener las características del movimiento que acaudillaba, integrando en una pluralidad de fuerzas que de hecho no habían entrado en el partido unificado; tercera, necesidad, por tanto, de repetir el experiencia unificadora, pero con unas características que no permitieran fracasar de nuevo…”

(Cita de José María García Escudero)

La primera finalidad la consigue con la constitución de este gobierno, contrapeso eficaz del partido y más fuerte que él. Las otras dos finalidades las logra mediante el carácter plural, integrando a aquellos que en 1937 se habían resistido a entrar en el partido único.

En enero de 1938, mientras estaba teniendo lugar la batalla de Teruel, se da el primer paso importante para la configuración definitiva del “Nuevo Estado”, que se había ido formando en la zona sublevada desde que el general Franco fuera proclamado “Jefe del Gobierno del Estado” el 1 de octubre de 1936. Algo que se produce con la promulgación por este de la Ley de la Administración Central del Estado por la que se creaba una estructura administrativa que adoptaba la forma ministerial: “un paso más hacia la normalización política de una situación sin otra fuente de poder que la persona de Franco y el apoyo unánime del Ejército”.

Según Julián Casanova -catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza​- el fascismo y el catolicismo fueron las dos ideologías sobre cuya amalgama va a cimentar este primer gobierno el “Nuevo Estado”.

El proceso de ‘fascistización’ era evidente por la exaltación del líder, el “Caudillo”, como el Führer o el Duce; el saludo brazo en alto establecido como “saludo nacional”; los uniformes y la simbología falangista; etc. Y al mismo tiempo proliferaban los ritos y manifestaciones religiosas católicas como las procesiones, las misas de campaña o las ceremonias político-religiosas que imitaban supuesta formas medievales.

Compartir