En Moscú se reúne el Congreso de los Soviets y aprueba por unanimidad la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), un estado socialista federal formado por quince repúblicas. Tras sesenta y nueve años de existencia, se disolverá finalmente el 31 de diciembre de 1991.

El nuevo Estado comunista era el sucesor del Imperio ruso y el primer país del mundo en aplicar el socialismo marxista. El Gobierno del nuevo Estado constaba de una rama ejecutiva, llamado Comité Central Ejecutivo, además de una organización legislativa, llamada Consejo de Comisarios del Pueblo.

Vladímir Lenin junto a varios comandantes en la Plaza Roja de Moscú durante una inspección a las tropas, el 25 de mayo de 1919.

Los miembros del Gobierno eran elegidos por consejos locales, conocidos como sóviets, que informaban ante el Congreso de los Sóviets. La URSS, conocida también como Unión Soviética, creció a raíz de la Revolución bolchevique de 1917 liderada por Vladímir Lenin. El Partido Bolchevique, luego nombrado Partido Comunista, tenía control absoluto del Gobierno soviético.

Lenin estaba bastante enfermo cuando la URSS se constituyó y no pudo asistir al Congreso. Sin embargo, poco después publicó una carta llamada La cuestión de nacionalidades o autonomización, que se refería a sus creencias sobre la nueva unión.

Aunque los acontecimientos posteriores indicarían lo contrario, el Partido Comunista quería que las varias naciones que conformaban la URSS se, unieran o se separaran libremente. Lenin abogaba por una unión voluntaria de naciones, que excluyera cualquier coerción de una sobre otra, fundada en una total confianza y un reconocimiento claro de hermandad de consenso voluntario.

Iósif Stalin sucedió a Lenin como líder del Partido Comunista, y por lo tanto líder de la URSS, y dirigió el país durante sus tres primeras décadas. Stalin instituyó «planes quinquenales» diseñados para avanzar en la industrialización y convertir a la URSS en una potencia mundial.

Entre los planes a largo plazo de los líderes de la URSS estaba probar que la ideología
comunista ofrecía la única manera de desarrollo y que «la Unión Soviética dominaba a los otros grandes superpoderes del mundo».

Durante su gobierno, Stalin moldeó la reputación internacional de la Unión Soviética, que creció hasta comprender 15 repúblicas hacia 1940. El mandato de Stalin estuvo marcado por purgas del Gobierno y el ejército, la creación de una policía secreta implacable, así como una serie de graves hambrunas provocadas por sus decisiones, que dejaron millones de muertos.

La Unión Soviética y sus Estados aliados de Europa oriental, denominados Bloque del Este, estuvieron involucrados en la Guerra Fría, que fue una prolongada lucha ideológica y política mundial contra los Estados Unidos y sus aliados del Bloque occidental; finalmente la URSS cedió ante los problemas económicos y los disturbios políticos internos y externos.

Durante este período, la URSS llegó a ser el modelo de referencia para futuros Estados socialistas. Desde 1945 hasta 1991, la Unión Soviética y los Estados Unidos dominaron la agenda global de la política económica, asuntos exteriores, operaciones militares, intercambio cultural, progresos científicos incluyendo la iniciación de la exploración espacial, y deportes (incluidos los Juegos Olímpicos).

A finales de la década de 1980, el último líder soviético Mijaíl Gorbachov trató de reformar el Estado con sus políticas de la perestroika y glásnost, pero la Unión Soviética se derrumbó y fue disuelta formalmente en diciembre de 1991 tras el fallido intento de golpe de Estado de agosto.

Tanques en la Plaza Roja durante el intento de golpe de agosto de 1991.
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