En el marco de la Segunda Guerra Mundial, en Leningrado (Unión Soviética) mueren unas 400 personas diarias de hambre.

El conocido “Sitio de Leningrado” fue una acción militar de la Alemania nazi encabezada por Wilhelm Ritter von Leeb, que buscó inicialmente apoderarse de la ciudad de Leningrado (actual San Petersburgo).

Los soviéticos construyeron una intrincada defensa alrededor de la ciudad, camuflaron edificaciones históricas con redes que impedían determinar su perfil y llegaron a colocar explosivos por todo el subsuelo para volar la ciudad si era tomada, incluyendo tanto a enemigos como a la población civil que quedaba en la ciudad.

Ante la perspectiva de tener que mantener a una población enemiga de más de 3.000.000 de habitantes, Adolf Hitler instó a que se asediara y se dejara morir a la población por el hambre y el frío. El sitio duró casi 900 días, desde 1941 hasta 1944. La población local sitiada fue sometida a una intensa lucha por la supervivencia.

Cientos de miles de familias murieron de frío y hambre en sus hogares. La falta de los alimentos llevó la población a alimentarse de palomas, gatos y ratas; también hubo actos de antropofagia y compraventa de cadáveres.

La ciudad estuvo a punto de perecer de no ser por un corredor que se estableció a través del helado lago Ládoga, por donde llegaba una mínima ayuda a los sitiados. Los muertos hasta ser liberada la ciudad superaron la cifra extraoficial de 1.200.000.

Leningrado recibió el título de Ciudad Heroica en 1945, coincidiendo con el final de la contienda.

Compartir