Se inician las negociaciones de paz en Utrech, ciudad francófila de casi 25.000 habitantes, y en abril de 1713 finalmente se firmó dicho acuerdo. Las condiciones del tratado hicieron que Luis XIV renunciara definitivamente a sus reivindicaciones al trono español y Felipe de Anjou heredó la Corona española bajo el nombre de Felipe V.

Se cedieron a Austria los territorios españoles en Flandes, lo que para las Provincias Unidas supuso el fin de su período de florecimiento comercial y preponderancia marítima. El Siglo de Oro español llegó a su fin y Gran Bretaña, que resultó la gran vencedora, comenzaría a forjar su imperio. En definitiva, toda una humillación para el ya caído Imperio Español.

La Paz de Utrecht constituyó un evento de enorme importancia en la historia europea y americana, ya que con ella, tras dos siglos de guerras violentas, se equilibraban las relaciones de poder entre las grandes potencias.

De esta forma, lo acordado en Utrecht, una vez asumido que Felipe V sería rey de España, llevó a que los británicos se hicieran con grandes extensiones en lo que hoy es Canadá. Por lo que respecta a España se produjeron notables amputaciones territoriales de las cuales dos resultaron particularmente dolorosas. Nos referimos a la isla de Menorca que los ingleses habían ocupado en 1708. La otra cesión territorial era la plaza fuerte de Gibraltar, ocupada en el verano de 1704. He aquí. pues, el origen de la pérdida de esta.

En el Artículo X de este denigrante tratado para España se lee:

“El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno.”

Continúa el texto mencionando la necesidad de que Gibraltar no se convierta en un puerto franco para piratas, contrabando y moros, sin expresar en punto alguno que le correspondan al Peñón más aguas que las contenidas dentro del espacio de su puerto.

Fabulosa pintura de uno mis artistas contemporáneos preferidos: Augusto Ferrer-Dalmau, conocido como ‘El pintor de batallas’. En ella retrata a Diego de Salinas (Madrid, 3 de agosto de 1649 – 27 de noviembre de 1720), último gobernador español de Gibraltar antes de ser ocupada por los ingleses.

Entonces, ¿por qué Gibraltar reclama aguas jurisdiccionales? Para conocer la respuesta debemos avanzar hasta 1982, con el Convenio del derecho del mar de Montego Bay -Jamaica-.

La reclamación de aguas jurisdiccionales por parte de Gibraltar viene a respaldarse en dicho convenio: puesto que es posterior al Tratado de Utrecht, firmado por las partes implicadas y se reconoce la potestad de un estado ribereño a reclamar las aguas adyacentes a su territorio como parte de su mar territorial.

Felipe V.

El caso de las aguas de la Bahía de Algeciras requiere de un estudio pormenorizado, siendo obvio que es una cuestión difícil de tratar, donde ambas partes alegan tener razón en sus reclamaciones y se enfrentan intereses encontrados. El Convenio del Mar no hace mención a esta circunstancia concreta, dejando la pelota en el tejado de las partes afectadas. De un lado Gran Bretaña reclama las aguas territoriales que le corresponden al ser Gibraltar parte de su territorio, a modo de colonia, y de otro España niega tal derecho por no estar recogido en el Tratado de Utrecht.

¿Con todo ello, tendremos algún día un “Gibraltar español”? ¿Qué opináis?

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