El Día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio hagiográfico del cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.

La Biblia sitúa a Herodes El Grande detrás de la salvaje orden de ejecutar a los niños nacidos en Belén con el propósito de matar a Jesús, “un recién nacido a quien los magos de oriente designaron como el rey de los judíos”.

Si bien es difícil demostrar la historicidad de este hecho, la figura de Herodes se alimenta de relatos de similar violencia, incluido el asesinato de varios de sus propios hijos. Eso a pesar de que las fuentes romanas, aliadas del rey idumeo, le presentan de forma favorable y le hacen responsable del esplendor económico que se vivió durante su reinado.

Herodes. Retrato de Matteo di Giovanni.

La Matanza de los Inocentes narrada en el Evangelio de Mateo (2:16-18) tiene su antecedente más directo en el episodio protagonizado por el gran enemigo del pueblo elegido: los egipcios, quienes ordenaron supuestamente asesinar a los bebés hebreos y forzaron a la familia de Moisés a esconderle en el río.

La Matanza de los Inocentes no aparece mencionada en los otros evangelios ni en textos del periodo, lo cual ha llevado a plantear si el episodio tuvo realmente lugar o pudo ser una malinterpretación de otro suceso.

Las exageradas cifras de muertos de los comentaristas antiguos no ayudan precisamente a ubicar el acontecimiento. Según los estudios demográficos, el poblado de Belén donde nació Jesús tenía en el año 4 a.C de 300 a 1.000 habitantes, de ellos solo habría entre 7 y 20 menores de dos años. Es por ello que, aunque hubiera tenido lugar la matanza, pudo tener poco eco.

La degollación de los inocentes, según un manuscrito del siglo X.

El catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Piñero lo considera una reelaboración de la leyenda del malvado Faraón que quiso acabar con Moisés niño.

En España e Hispanoamérica es costumbre realizar en esta fecha bromas de toda índole. Algunos especialistas han indicado que las bromas y burlas tienen su origen en los sagaces engaños que los más perspicaces padres de aquellos niños condenados lograron hacer creer a los verdugos para salvar la vida de sus pequeños. No obstante, hoy está más considerada la opción de remontar la broma y la chanza a un período antiguo pero vinculado a la cultura pagana.

Pero también tiene una componente pagana y festiva, con vinculación a los Saturnales, una especie de carnavales que se celebraban a finales de año, en los que había bromas y se invertían los roles sociales.

Este día de las inocentadas también se celebra en el mundo anglosajón. Para ellos, es el Día de los Locos, y se celebra el primero de abril, una jornada de bromas y mentirijillas.

En Francia, donde esta celebración tiene mucho predicamento, se le llama el Día del Pescado, y es habitual poner un dibujo de un pescado en la espalda de alguien, sin que se dé cuenta. Hace referencia a los engaños que hacían los pescaderos a sus clientes en época de cuaresma, cuando los cristianos consumían mucho pescado.

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