Tal día como hoy de 1991 fallecía en su domicilio de Londres Freddie Mercury, vocalista del grupo Queen. Tenía sólo 45 años y había anunciado públicamente que padecía sida tan sólo 24 horas antes.

Con esta declaración salía al paso de los rumores que llevaba aventando la prensa británica desde hacía meses debido al evidente deterioro físico del cantante y a la muerte de varios de sus amigos como consecuencia de dicha enfermedad.

Al día siguiente y a consecuencia del agravamiento de una bronconeumonía que padecía, Mercury falleció. El impacto internacional de la noticia fue inmediato e inmenso, debido a que el cantante era una de las imágenes más reconocible de la música de las dos décadas anteriores. Éste dejó su inmensa fortuna al estudio de la enfermedad que le había ocasionado la muerte.

Algunos expertos pensaban que su peculiar sonido vocal se debía a una extraordinaria tesitura, capaz de abarcar cuatro octavas, sin embargo un nuevo estudio llevado a cabo por científicos austriacos, checos y suecos, publicado en Logopedics Phoniatrics Vocology, ha revelado que la gama vocal de Mercury era normal, la propia de un adulto sano.

Estos expertos han analizado la voz del cantante británico mediante la selección de grabaciones de archivo, con la colaboración de un cantante de rock capaz de imitar su voz.

El autor principal del estudio, el científico austriaco Christian Herbst, afirma que contrariamente a lo que se pensaba, Mercury era un barítono que cantó como tenor con un excepcional control sobre su técnica de producción de voz. Entre los rasgos más peculiares del cantante figura la distorsión intencionada que Mercury usaba para producir el llamado sonido de rugido.

Los científicos filmaron a un cantante de rock imitando este tipo especial de canto, concretamente sacaron imágenes de su laringe con una cámara de alta velocidad a más de 4.000 cuadros por segundo, lo que les ayudó a entender lo que Mercury hacía fisiológicamente mientras cantaba sus notas distorsionadas. Y vieron que, en su etapa más excéntrica, llevó su sistema vocal al límite.

En las imágenes encontraron fue un extraño fenómeno físico llamado subarmonía, similar al canto de garganta tuvano, propio de una etnia siberiana, en el que no solo las cuerdas vocales vibran, sino también unas estructuras de tejido llamadas pliegues ventriculares, que normalmente no se utilizan para hablar ni en el canto clásico.

Mercury también se distinguía por su característico sello de vibrato, una variación rápida y ligera en el tono. La mayoría de los cantantes de pop/rock mantienen un vibrato regular, mientras que el suyo era irregular e inusualmente rápido.

Compartir