En el marco de la Segunda Guerra Mundial, el general estadounidense Dwight D. Eisenhower asume los poderes de comandante en jefe de las tropas aliadas.

Con el estallido de la guerra y el consiguiente crecimiento del ejército americano, Eisenhower obtuvo su primer puesto con mando sobre tropas, demostrando cualidades que le valieron el ascenso a general (1941).

La confianza que inspiró al jefe del Estado Mayor, George Marshall, hizo que fuera nombrado comandante en jefe de la operación de desembarco en el norte de África de británicos y norteamericanos (Operación Torch, 1942).

A pesar de los errores y problemas de aquella ofensiva, el Magreb quedó en manos de los aliados y Eisenhower conservó el mando. Desde aquella base se le encomendó el primer asalto de los aliados al continente europeo, supervisando la invasión de Sicilia y la posterior campaña de Italia.

Pero la principal acción militar de la carrera de Eisenhower fue la organización y dirección del desembarco de Normandía, destinado a abrir definitivamente un frente occidental hacia el corazón de la Alemania nazi (Operación Overlord, 1944). El éxito de aquella arriesgada y compleja operación de desembarco masivo contribuyó a acelerar el final de la guerra y proporcionó a su responsable prestigio y popularidad.

Apoyado en la superioridad numérica y armamentística de sus tropas (reflejo de la capacidad industrial de Estados Unidos), Eisenhower dirigió la ofensiva final victoriosa contra el Tercer Reich a través de Francia y de la misma Alemania, hasta el encuentro en el río Elba con las tropas de los aliados soviéticos que venían avanzando desde el este (1945).

Recibió entonces la rendición incondicional del ejército alemán y sirvió brevemente como comandante en jefe de las tropas de ocupación estadounidenses en Alemania. Luego sucedió a Marshall como jefe del Estado Mayor y organizó desde ese cargo la desmovilización del enorme ejército que había combatido en la Segunda Guerra Mundial.

Tras un breve periodo como presidente de la Universidad de Columbia de Nueva York (1948-1951), volvió al ejército como comandante supremo de las fuerzas de la OTAN.

Caravana electoral de Eisenhower en septiembre de 1952 en la ciudad de Baltimore (Maryland).

La popularidad que le había dado la victoria militar aliada sobre Alemania hizo que Eisenhower recibiese invitaciones para entrar en política desde el mismo final de la guerra. Ike Eisenhower ganaría las elecciones de 1952 y 1956 sin grandes dificultades, con Nixon como vicepresidente.

Francisco Franco y Eisenhower a la llegada de aquel en Torrejón de Ardoz (21 de diciembre de 1959).
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