En el marco de la Segunda Guerra Mundial, 83 bombarderos franceses aparecían por sorpresa sobre Gibraltar y realizaban un intenso ataque seguido con horror por la población de Algeciras.

Este ataque era sino la venganza del mariscal Pétain, tras el ataque ordenado por Churchill sobre el puerto argelino de Mers el-Kebir, en junio, donde murieron 1.300 marineros franceses.

Desde España, en Algeciras, la población presenciaba horrorizada el espectáculo de haces de fuego por las bombas y las baterías antiaéreas a lo largo del Peñón. allí se encontraba ubicado también un corresponsal de ABC, que escribía: «A cada momento se presentan aviones, que descargan sus bombas y se marchan dirigiéndose hacia el Marruecos francés. Hay momentos en que los disparos de las baterías forman una nube tan intensa que impide apreciar el resultado del mismo. La población inglesa permanece en los refugios, y los aviones no cesan de ir y venir».

El ataque a Mers el- Kebir fue rápidamente considerado como uno de los mayores errores de Inglaterra en la IIGM, ya que supuso el fin de la neutralidad de la Francia de Vichy y su entrada “indirecta” en el conflicto al lado de Eje. Eso suponía a tener de enemigo a todo el imperio francés, incluídas sus colonias, en un momento en que a los ingleses ya les resultaba difícil contener a Alemania y a Italia. Y de ahí surgió la idea de bombardear a Gran Bretaña en uno de los puntos donde más le dolería: Gibraltar.

 

 

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