En España, las Cortes de Cádiz confieren al duque de Wellington el mando supremo de los ejércitos españoles.

Sir Arthur Colley Wellesley, duque de Wellington, nació en Dublín en 1769, pasó a la historia por ser el hombre que derrotó definitivamente a Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo. Al inicio de la Guerra de la Independencia marchó a Portugal, derrotando a las tropas napoleónicas. En 1812 tomó Ciudad Rodrigo (Salamanca) y partió a la empobrecida capital de España. Aquí hizo proclamar la Constitución a pesar de no ser de su agrado.
Wellington se opuso a las Cortes de Cádiz y a la Constitución promulgada en 1812, manteniéndose partidario de la restauración del absolutismo del rey Fernando VII. Y eso que estando al mando supremo de las tropas anglo-españolas, las Cortes de Cádiz le habían concedido la grandeza de España y el título de Conde de Ciudad Rodrigo.

Salió de Cádiz el 9 de enero de 1813 dirigiéndose a Lisboa, dejando en España algunas anécdotas curiosas, como la que tuvo con Goya cuando lo pintó. Se dice que cuando el duque vio acabado su retrato, le pidió a Goya que lo retocase, hecho que encolerizó al pintor hasta el puto de coger una espada e intentar atacarle, cosa que evitaron las personas presentes.

El duque de Wellington está considerado como uno de los héroes más aclamados de la historia del Reino Unido. Su fama iguala o incluso supera a figuras tan conocidas como el vicealmirante Horatio Nelson, Winston Churchill o el también mariscal de campo Bernard Montgomery. Su mansión londinense (Apsley House) está abierta al público como museo y exhibe los numerosos regalos que recopiló, obras de arte y objetos de lujo, obsequiados por varios gobiernos y casas reales.

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