Enfrentados a una invasión de las islas soberanas japonesas, empezando por Kyūshū, el diario de guerra del Cuartel General Imperial concluyó:

Ya no podemos dirigir la guerra con alguna esperanza de éxito. El único plan que queda es que los cien millones de japoneses sacrifiquen sus vidas cargando contra el enemigo para hacerles perder la voluntad de combatir.

A bordo del USS Missouri, en la Bahía de Tokio, el Imperio de Japón se rinde formalmente a los Aliados, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.

En verano de 1945, Japón es derrotado. La práctica totalidad de la aviación y la flota japonesa fue destruida. El bloqueo naval aliado de Japón y el bombardeo intensivo de las ciudades japonesas habían dejado al país y su economía devastada.

A finales de junio, los Aliados habían capturado Iwo Jima y Okinawa, una isla japonesa desde la que los Aliados lanzarían una invasión total. Aunque tras las bombas atómicas y la declaración soviética de guerra contra Japón, éste se rindió y la operación fue cancelada.

Las fuerzas japonesas todavía combatían contra los soviéticos y los chinos, y fue difícil conseguir el cese del fuego y la rendición. La Unión Soviética siguió combatiendo hasta principios de septiembre, tomando las Islas Kuriles que actualmente siguen ocupadas.

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