En el marco de la Guerra Civil Española, la Aviación sublevada bombardea Lérida, dejando un elevado número de muertos (entre 185 y 250 muertos) y alrededor de 750 heridos. Fue uno de los más mortíferos de la guerra, junto con los de Guernica, Durango y Granollers.

La actividad de la aviación sublevada en los bombardeos sobre la retaguardia republicana venía incrementándose desde comienzos de otoño, cuando la Campaña en el Norte perdió su intensidad.​ Por su parte, Lérida, que se hallaba en la retaguardia republicana del Frente de Aragón, no había sufrido hasta la fecha ningún bombardeo.

Esa tarde del 2 de noviembre de 1937, unos nueve bombarderos italianos Savoia S-79 despegaron del Aeródromo de Zaragoza para dirigirse a Lérida, en un ataque por sorpresa (según el parte de guerra “nacional” el objetivo era un puente sobre el río Segre). Por alguna razón desconocida, las sirenas antiaéreas no sonaron la tarde de aquel día, lo que provocó que el bombardeo pillase totalmente por sorpresa a los civiles.

“En pocos segundos la ciudad se convirtió en un infierno y sus calles en un campo sembrado de cadáveres”

Las bombas de los aviones cayeron en numerosos puntos del casco urbano, especialmente en los alrededores del Puente viejo, la Calle Mayor, el Mercado de San Luis, la sede local del Banco de España y el Liceo Escolar. En esta escuela, más de 60 alumnos de edades comprendidas entre los 9 y los 13 años quedaron sepultados bajo los escombros. Una de las bombas alcanzó de lleno un autobús repleto de viajeros en medio del puente del río Segre. No hubo supervivientes.

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