Albert Einstein publica su “Teoría de la Relatividad General”, una nueva teoría de la Gravitación que sustituye a la de Newton aportando una visión revolucionaria del Universo.

Ya en 2015 publicó su “Teoría de la Relatividad Especial”, que venía a decir que si una persona corre dentro de un tren en movimiento, sumará su velocidad a la del tren, siempre que midamos desde la estación. Eso con la luz no pasa.

Albert Einstein en 1904, un año antes de publicar su teoría especia de la relatividad.

Desde la perspectiva del andén, alguien vería que las cosas van «más despacio» en el tren. Y que se acorta. Es como si la naturaleza hiciera lo posible para que cuadrase la fórmula de la velocidad=distancia recorrida dividida por el tiempo empleado. Como la velocidad de la luz es inalterable, no queda más remedio que alterar los otros elementos: espacio y tiempo. La física de Einstein dice que eso es perfectamente posible, frente al mundo estático que decía que el tiempo era inmutable.

Así, el famoso experimento mental de los gemelos viene a decirnos que si un hermano se queda en la Tierra y el otro viaja en una nave a enorme velocidad, a su regreso, el terrestre se verá más viejo que el primero. El tiempo ha pasado más despacio para el viajero galáctico.

El viajero no se ha dado cuenta ahí arriba. Sus días han durado lo mismo que en la Tierra, porque los medía con su reloj de muñeca. Pero si lo hubiera medido con un reloj terrestre, vería que los segundos, allá lejos, iban más rápido. Esto se probó en 1971 con relojes atómicos subidos a aviones.

Pero con la “Teoría de la Relatividad General”, entró en juego la gravedad. Y ésta es capaz de engullir tiempo, ralentizar sucesos. Y deformar el espacio.

Vino a plantear que ésta es una fuerza ficticia. ¿Caen realmente las manzanas atraídas por la Tierra? Es relativo. Newton hubiera visto en ello un loco atrevimiento. Pero sus leyes no explicaban bien el movimiento de astros como Mercurio. La visión de Einstein de la gravedad se parece más a una tela elástica, que sería el espacio-tiempo.

Al colocar sobre ella un objeto como una bola, la tela se deforma. Crea una especie de embudo a su alrededor. Si colocamos otra bola más pequeña cerca y se está moviendo, se desvía y veremos que empieza incluso a rodear a la primera, acercándose cada vez más. ¿Atrae la bola grande a la segunda? No propiamente, pero lo parecería.

La ‘tela elástica’ del Universo se deforma cuando hay masas. Y las masas cambian su trayectoria, como lo hace un coche en una carretera de montaña llena de irregularidades. Las masas parecen cambiar su rumbo, pero también la luz y otras energías. La gravedad, además, se propaga como lo harían las ondas de radio. Dejó de verse como una fuerza instantánea.

Sabemos que la luz sólo puede ir en línea recta en vacío, pero un eclipse en 1919 dejó ver en la Tierra estrellas que no deberían estar ahí. Sencillamente nuestro Sol, con mucha masa, había desviado la trayectoria de la luz de esas estrellas, como una lente. Aquello probó que Einstein tenía razón. Eso lo catapultó a la fama. Él se dejó el pelo largo y al resto, con la lengua fuera.

Una de las fotografías tomadas del eclipse de 1919, en el que se pudieron confirmar las predicciones de Einstein acerca de la curvatura de la luz en presencia de un campo gravitatorio.
Compartir