Finaliza el combate más largo de la Primera Guerra Mundial, la Batalla de Verdun (Francia), después 10 meses de lucha constante y de un coste insoportable de vidas.

En febrero de este mismo año, las fuerzas alemanas lanzaron una ofensiva contra Verdun, al este de París. Aunque al principio las fortalezas de Hardaumont y Douaumont cayeron rápidamente, los franceses no se rindieron y se agruparon bajo el mando del general Pétain. A mediados de diciembre, el general francés había recuperado casi todo el terreno perdido en los primeros días de la batalla.

Al finalizar en este día la Batalla de Verdun 250.000 soldados de ambos bandos habían muerto y 500.000 resultaron heridos. En esta batalla se emplearon por vez primera gases venenosos y lanzallamas. 

La batalla de Verdún, también llamada “Máquina picadora de Verdún”, se convirtió en un símbolo de la determinación francesa para defender su territorio y hacer retroceder al enemigo a cualquier costo humano. Verdún no era solo la puerta que llevaba a París, sino un lugar que debía ser defendido por los franceses por orgullo nacional.

El Kaiser Guillermo II junto con los jefes militares Paul von Hindenburg y Ludendorff, planeando la batalla.

Tras meses de encarnizadas batallas, la fiera resistencia francesa, dirigida por Pétain, y que procuró no malgastar fuerzas y economizar el número de tropas, consiguió que el ataque alemán apenas consiguiera avances significativos.

 

Con el tiempo, Verdún se convertiría en una ‘guerra de desgaste’ donde la artillería jugó un papel dominante. Un factor importantísimo que contribuyó a igualar la ventaja en favor del ejército francés fue el uso intensivo de los camiones para mantener las tropas y los suministros que llegaban al frente de batalla.

Crónica publicada por ABC sobre Verdún, el 28 de febrero de 1916, tan solo una semana después de que comenzara la famosa batalla.

En el terreno donde se llevaron a cabo los enfrentamientos se construyó un memorial donde reposan mezclados los resto de miles de soldados de los dos países que no pudieron ser identificados.

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