En el estadio de Chile, en Santiago de Chile, donde han sido confinados miles de opositores, a consecuencia de la represión que sigue al golpe de Estado militar del 11 de septiembre encabezado por Augusto Pinochet, que derribó al gobierno constitucional de Salvador Allende, es asesinado el cantautor chileno Victor Jara tras haber sido cruelmente torturado.

“Cuánta humanidad con hambre, frío, pánico, dolor, presión moral, terror y locura”.

Jara se vio sometido a al menos dos interrogatorios en los vestuarios del recinto deportivo, donde fue objeto de numerosas torturas, entre ellas la fractura de sus manos a golpes de culata.
Los últimos presos que vieron a Jara con vida aseguraron que su cuerpo estaba lleno de magulladuras y su cara estaba hinchada de los puñetazos recibidos. Hasta que comenzaron a jugar a la ruleta rusa con un revólver apoyado en la sien del cantautor. Con este diabólico pasatiempo, recibiría un impacto mortal en su sien.
Tras ello, los militares comenzaron a dispararle sin descanso, llegando a recibir 44 impactos de bala en su cuerpo, tal y como indicó más tarde la autopsia.
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