En el marco de la Guerra Civil Española, se da por concluida la cruenta Batalla del Ebro tras 115 días de combates, cuando las tropas republicanas se repliegan a la margen izquierda del río Ebro con bajas cifradas en más de 10.000 muertos, 33.000 heridos y 20.000 prisioneros.

Con la frontera francesa cerrada desde junio y diezmado el ejército republicano, la victoria total de las tropas nacionales se producirá en poco más de cuatro meses.

Fue la batalla en que más combatientes participaron, la más larga y una de las más sangrientas de toda la guerra. Tuvo lugar en el cauce bajo del valle del Ebro, entre la zona occidental de la provincia de Tarragona (Tierra Alta) y en la zona oriental de la provincia de Zaragoza (Mequinenza) y se desarrolló durante los meses de julio a noviembre de 1938.

Constituyó el enfrentamiento decisivo de la contienda ya que en ella se decidió el derrotero final de la Guerra Civil, en un contexto europeo inmerso en la Crisis de los Sudetes que parecía a punto de estallar la guerra europea en la que quedaría unida la guerra de España.

Durante la batalla se hicieron populares canciones como El paso del Ebro y Si me quieres escribir que posteriormente se han convertido en iconos de la batalla y en unas de la más famosas canciones de la Guerra Civil Española.

La batalla acabó convirtiéndose en un duelo entre Francisco Franco y Vicente Rojo Lluch, como ya había ocurrido en Brunete y en Teruel. El empecinamiento de Franco en acabar con el Ejército republicano del Ebro mediante asaltos frontales en un terreno propicio para una defensa republicana bien organizada alargó la lucha durante meses y aunque quebrantó a las fuerzas republicanas de la zona, lo hizo a un elevado precio para el ejército sublevado.

En este sentido, fue decisión de Franco, y de ningún otro, el ataque frontal contra los republicanos, desoyendo las recomendaciones de otros militares sublevados que recomendaban un ataque por el Frente del Segre, para encerrar a los republicanos en una bolsa. No obstante, diezmado el ejército republicano y con la frontera francesa cerrada desde el mes de junio, éste no tenía posibilidades de victoria frente al siempre reforzado y bien pertrechado ejército franquista. La batalla del Ebro preparó el camino para la caída de Cataluña.

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