Adolf Hitler ordena atacar por sorpresa a las fuerzas aliadas que están desplegadas a lo largo del Frente Occidental, cogiéndolas desprevenidas y creando una bolsa de 100 km de profundidad en el frente, en la región de Las Ardenas. Será conocida como “La batalla de Las Árdenas”.

Hitler -en una de sus pocas imágenes con gafas- prepara su estrategia para la Batalla de Las Ardenas con el Estado Mayor del Reich.

Debido a la mala climatología, nieblas y lluvias, la aviación aérea aliada se ve perjudicada y no puede contraatacar, por lo que durante varios días parecerá cercana la victoria alemana. El 23 de diciembre, tras varios días de feroz resistencia por parte de los aliados, la meteorología dará paso a un cielo despejado y comenzará la contraofensiva aliada que les conducirá a la victoria. 110.000 alemanes y 80.000 aliados causarán baja, entre muertos, heridos y desaparecidos.

Tropas alemanas en su avance se encuentran con equipamiento estadounidense abandonado.

La región toma su nombre de Arduenna Silva, un amplio bosque de la Antigua Roma que se extendía desde río Sambre en la actual Bélgica hasta el Rin en la actual Alemania. Por su parte, la Wehrmacht dio a la ofensiva el nombre en clave Operación Wacht am Rhein por el himno patriótico alemán Die Wacht am Rhein.

La ofensiva fue planeada con el mayor de los secretos, minimizando el tráfico de radio y moviendo tropas y equipamiento al amparo de la oscuridad. Los Aliados fueron cogidos por sorpresa por un exceso de confianza. Y es que había una gran preocupación por sus propios planes ofensivos, dejando de lado cualquier reconocimiento aéreo, el cual fue muy deficiente. Amén de las nefastas condiciones meteorológicas, como ya hemos hablado.

Finalmente, el Tercer Ejército norteamericano, al frente del general Patton, y una notable mejoría del tiempo —lo que permitió ataques aéreos sobre las fuerzas alemanas y sus líneas de abastecimiento—, sellaron el fracaso definitivo de la ofensiva de Hitler.

El General McAuliffe -a la izquierda de la imagen-, de la 101 aerotransportada -‘The Band of Brothers’-, en Bastogne.

A la vista de la derrota, muchas unidades alemanas experimentadas quedaron severamente disminuidas en hombres y equipamiento conforme los supervivientes se retiraban a las defensas de la Línea Sigfrido.

El resultado de la batalla se podría interpretar como un empate. Pero para Alemania fue una herida de muerte que aceleró el final de la guerra en el Frente Occidental.

Civiles belgas asesinados por unidades SS durante la ofensiva.

A modo de curiosidad, decir que durante la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de las tropas formadas por afroamericanos aún servían sólo como conductores de camión y estibadores. En medio de la batalla de Las Ardenas, el general Eisenhower estaba dramáticamente escaso de tropas de reemplazo para las unidades militares existentes —todas ellas de composición totalmente blanca—, por lo que, en consecuencia, decidió permitir que todos los soldados negros cogieran un arma y se unieran a las unidades militares blancas para combatir por vez primera. Más de 2.000 soldados de color se ofrecieron voluntarios. Fue el primer paso hacia un ejército no segregacionista en los EE. UU.

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