Tal día como hoy, en el marco de la Guerra Civil Española, las tropas franquistas entraban en la ciudad de Tarragona. Al mediodía accedieron al Ayuntamiento y a las 15.00 horas ya sonaba el Cara al Sol en la plaza de la Font: la Guerra Civil había finalizado en Tarragona.

Tropas franquistas colocando la bandera española en el Ayuntamiento de Tarragona.

Entre las caídas de Tarragona y Barcelona fueron bombardeadas casi todas las localidades situadas entre ellas. Entre los días 18 y 21 de enero Sitges, Villanueva y Geltrú y Vilafranca fueron bombardeadas desencadenando el pánico entre la población y numerosas víctimas.

Entrada de las tropas franquistas en la ciudad.

El 19 de enero fue atacada Manresa y al día siguiente Vich y Manlleu, produciéndose numerosísimas víctimas; el 23 Martorell (hubo ocho muertos) y el 25 Monistrol de Montserrat (que quedó prácticamente en ruinas).

Los días 24, 25 y 26 fue bombardeada Granollers, causando más de 30 víctimas mortales “pero los daños no fueron tan considerables como los del salvaje bombardeo del 31 de mayo de 1938”. El 25 fue bombardeada Arenys de Mar y el 26, el mismo día en que las tropas franquistas entraban en Barcelona, eran bombardeadas Malgrat, El Masnou y Premiá de Mar.

Los días 28 y 29 de febrero se produjeron los bombardeos de La Garriga, en los que resultaron muertas 14 personas. Al ser inscritas en el registro civil se especificó que el motivo de su muerte había sido el “bombardeo que sufrió -la localidad- con ocasión de su liberación por el glorioso ejército nacional”.

Bombardeo de Barcelona el 17 de marzo de 1938, fotografiado desde un bombardero italiano.

A la hora de hacer recuento general de muertos en la guerra civil en Cataluña hay que contar un mínimo de 38.500 soldados republicanos y 2.900 franquistas. Junto a estos hay las víctimas de la represión de 1936 a 1939 que serían unas 8.500, mientras que la represión franquista causó entre 1938 y 1953 unas 4.000 víctimas.

Finalmente, las de los bombardeos franquistas serían unas 5.500. Estos datos se tienen que completar con el creciente número de defunciones debidas a insuficiencias médicas y alimentarias como resultado de las contingencias bélicas y los que se exiliaron entre finales de enero y febrero de 1939.

Tarragona, 15 de enero de 1939.

El conjunto de pérdidas, entre muertos y exiliados, darían una cifra que oscila entre 130.000 y 150.000 personas que desaparecieron de Cataluña, —sobre un total de casi tres millones de habitantes según el censo de 1936— lo cual determinó unas profundas consecuencias negativas desde el punto de vista demográfico, social y económico.

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