En la bahía de La Habana explota el crucero Maine, hecho que propicia la declaración de guerra de Estados Unidos a España, que terminará con la pérdida de la provincia del ultramar.

El USS Maine entrando en el Puerto de la Habana el 25 de enero de 1898, donde explotaría tres semanas después. A la derecha, el Castillo del Morro.

La guerra hispano-estadounidense (comúnmente conocida como Guerra de Cuba en España) de 1898 fue consecuencia de una escalada de hostilidades entre el gobierno de los EE.UU y el de España. Por un lado el americano era un país emergente que defendía la independencia del territorio español de Cuba, mientras que por el otro España era una nación en decadencia con multitud de problemas internos de carácter político, económico y social. Y los intereses de los dos chocaron en Cuba, isla en la que en 1895 se había iniciado una Guerra de la Independencia contra el dominio hispano.

Ante esta situación de tensión, EE.UU decidió enviar a La Habana el acorazado de segunda clase ‘Maine’ con el objetivo de intimidar a España y destacar su poderío militar. Por aquél entonces el país norteamericano había hecho una oferta de compra por Cuba y Puerto Rico que España había rechazado.

Pero la explosión del ‘Maine’ en la noche del 15 de febrero de 1898 causando la muerte a 254 hombres y dos oficiales provocó que los acontecimientos se desencadenaran, pues la prensa sensacionalista estadounidense se apresuró a culpar al “enemigo” español de lo sucedido.

Las causas de la explosión no quedaron claras en una comisión de investigación, pero la opinión pública estadounidense, avivada por las proclamas incendiarias de la prensa amarillista estadounidense realizadas por William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, culpó a España. La frase “¡Recordad el Maine, al infierno con España!” se convirtió en un grito para quienes clamaban por la guerra.

Dos comisiones de investigación fueron creadas para averiguar las causas de lo ocurrido. La americana culpó a “causas externas” de la explosión y señaló al gobierno español, mientras que el estudio de los españoles defendió su inocencia y concluyó que había sido por “causas internas”.

Por lo tanto, la polémica estaba servida y  en EE.UU acusaron a España del hundimiento, dando además al país un últimátum para que se retirase de la isla. Una petición que España no aceptó, por lo que dio comienzo la guerra hispano-estadounidense. Tras la derrota española, Cuba se proclamó república independiente, pero quedó bajo tutela de Estados Unidos. Puerto Rico, Filipinas y Guam pasaron a ser dependencias coloniales de Estados Unidos. Algo que quedaría rubricado con la firma de los ‘Acuerdos de París’ de 1898.

El embajador de Francia en Estados Unidos firmando el Tratado de París.

En Filipinas, la ocupación estadounidense degeneraría en la guerra filipino-estadounidense de 1899-1902. El resto de posesiones españolas de Extremo Oriente fueron vendidas al Imperio alemán mediante el tratado hispano-alemán del 30 de febrero de 1899, por el cual España cedió al Imperio alemán sus últimos archipiélagos —las Marianas (excepto Guam), las Palaos y las Carolinas— a cambio de 25 millones de marcos.

Años después, varias investigaciones incluídas dos realizadas por National Geographic (1998 y 2002) concluyeron que “las planchas del fondo identificadas como sección 1 se habrían doblado hacia afuera, y no hacia adentro”, por lo que la explosión se produjo dentro del buque y no por un proyectil. En el estudio de 2002, que estuvo dentro de un episodio de la serie de documentales ‘Unsolved History’ titulado ‘Death of The USS Maine’ expertos navales determinaron las causas de la explosión utilizando numerosa documentación y archivos. La conclusión a la que llegaron fue que el carbón de las carboneras causó la explosión, y se identificó un punto débil en el mamparo que separaba las carboneras de los pañoles de munición, que podría haber permitido que el fuego pasara de las carboneras a los almacenes de munición.

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