Durante la I Guerra Mundial, termina en el día de hoy la ofensiva aliada contra posiciones alemanas a lo largo del río Somme (en el norte de Francia), que comenzó el 1 de julio pasado cuando los británicos lanzaron una ofensiva sobre el mencionado río tratando de expulsar a los alemanes de los territorios previamente conquistados por los Imperios Centrales.

La batalla de Verdún, que se inició a principios de año, dejó muy tocados los recursos naturales y humanos de Francia sin reportar ventajas significativas. Al cabo de pocas horas de combate, 60.000 soldados británicos habían muerto, estaban heridos o habían caído prisioneros.

En esta cruenta batalla del Somme, en la que únicamente se adelantan las líneas unos 11 kilómetros sobre el terreno, las bajas se contabilizan en más de 400.000 hombres para los británicos; más 200.000 para los franceses y más de 500.000 para los alemanes.

Es difícil decidir si la batalla del Somme fue una victoria de un lado o del otro. Sin embargo, examinando las consecuencias de la batalla a largo plazo se puede decir que reportó más beneficios a los Aliados que a los alemanes. En palabras del historiador Gary Sheffield:

“La batalla del Somme no fue una victoria en sí misma, pero sin ella la Entente no habría emergido victoriosa en 1918”

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