Se inicia en Casas Viejas, Cádiz, una revuelta protagonizada por un grupo de anarquistas de la CNT, que decide hacer la revolución por su propia cuenta e implantar el comunismo libertario.

Para ello destituyen al alcalde e intentan tomar el cuartel de la Guardia Civil que cuenta con un sargento y tres soldados rasos. Hieren de muerte al sargento y a uno de los soldados.

Enterado el Gobierno, mandará fuerzas de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto para terminar con la revuelta que finalizará al día siguiente, 12 de enero, con una trágica matanza. 

Fotografía de horas después de finalizar el suceso, con los cuerpos aún en el suelo de personas abatidas.

Nos encontramos con una Segunda República Española recién nacida, y se está llevando a cabo un intento por realizar un ambicioso proyecto de sucesivas reformas en los campos cultural, religioso, militar y agrario. Sin embargo, dichos esfuerzos fueron en vano debido a la falta de iniciativa gubernamental para lograr su consecución.

En el campo militar, el escaso ímpetu del gobierno de Azaña por enfrentarse a los mandos militares para reformar el ámbito castrense repercutiría a la postre en una de las primeras y más graves crisis políticas de la Segunda República. Los sucesos que nos ocupan.

Tras los trágicos hechos, algunos vecinos de Casas Viejas huyeron y otros se encerraron en sus casas, ante la llegada en masa de las fuerzas del orden. Los dos primeros detenidos, tras ser torturados, acusaron a dos hijos de un vecino conocido como el “Seisdedos”, un carbonero, que aunque afiliado a la CNT, no tenía cargos de relevancia ni llevaba de ningún modo el mando de los disturbios en Casas Viejas.

La Guardia de Asalto se presentó en su casa y, al intentar forzar la puerta para entrar, se produjo un tiroteo que se saldó con la muerte de un guardia. Se pospuso el asalto a la casa de “Seisdedos” hasta las diez de la noche. El nuevo asalto resultó ser un fracaso.

A las doce de la noche, un grupo de cuarenta guardias de asalto con órdenes de abrir fuego sin piedad contra aquellos que dispararan contra las tropas, comenzó a disparar indiscriminadamente contra la casa y después la incendiaron.

Dos ocupantes de la casa, un hombre y una mujer, fueron tiroteados al salir huyendo del fuego y otras seis personas (entre ellas “Seisdedos”) que se encontraban en el interior de la vivienda murieron calcinadas por el fuego. Las únicas personas que lograron sobrevivir fueron María Silva Cruz, nieta del perseguido, y un niño que portaba en brazos.

Sobre las cuatro de la madrugada del ya 12 de enero se oían ecos de represalias por los guardias muertos. Hubo una orden directa del gobernador civil de Cádiz que daba la venia a los agentes para tomar todo el pueblo y abrir fuego ante cualquier intento de resistencia a la autoridad.

Mataron a un anciano y detuvieron a doce personas. Los detenidos fueron llevados a la casa de “Seisdedos” y, tras mostrarles los cadáveres de los guardias de asalto, allí fueron fusilados.

Manuel Rojas, Capitán de la Guardia de Asalto, al frente del operativo.

En total, los Sucesos de Casas Viejas se saldaron con 26 personas muertas, entre hombres, mujeres, niños y guardias.

Este episodio de la Segunda República se convirtió en un gran escándalo que puso en cuestión el gobierno de Manuel Azaña, que se desligó de los hechos con rapidez.

La CNT se movilizó convocando huelgas generales y llamando a la insumisión hacia un gobierno que “rivaliza en despotismo con las dictaduras fascistas”.

Compartir