En este día comenzará la preparación de una edición de El Quijote ilustrada por Salvador Dalí.

Nos centramos, lógicamente, en el ámbito concreto de la ilustración, pues se cumplen 53 años de la publicación de una edición de la gran obra de Cervantes ilustrada por uno de los máximos representantes del surrealismo, Salvador Dalí.

No podía faltar una versión de El Quijote con las interpretaciones gráficas de Dalí, obra con la cual se sentía muy identificado. De hecho, no sólo realizó esta versión, pues Don Quijote de la Mancha es la única obra de la que Dalí realizó cuatro versiones. Además, tanto al propio Don Quijote, como a Sancho Panza, los dibujó en numerosas ocasiones.

Dalí veía las cosas con la misma “locura” que el hidalgo manchego. Como dijo el propio pintor en una entrevista concedida a un medio belga: “…nuestro encuentro se debe a una fatalidad. Don Quijote estaba poseído por el mismo tipo de locura que yo, un delirio sistemático, una necesidad de precisión que sólo puede explicarse mediante el método paranoico-crítico”.

Dalí pintó a un Quijote enjuto, huesudo, de barba puntiaguda y bigotes largos que, nada tiene que ver con el que imaginaron Doré, Miciano o Antonio Saura, y que “a la vez que se dejan influir por la locura de Don Quijote, aportan una visión muy personal del artista, ya que nos ayudan a leer y entender la obra de Cervantes de otra manera”, explicó la comisaria del ‘Año Dalí’ allá por 2003.

Pero no faltan los símbolos de la obra de Dalí, ya que resultan plausibles los guijarros, los cipreses, las hormigas e incluso, según precisa la directora del Centro de Estudios Dalinianos, “las ilustraciones no están situadas en tierras manchegas, sino en Cadaqués, donde nació el pintor”.

 

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