En el marco de la Segunda Guerra Mundial, se producen el hundimiento del HMS Prince of Wales y del HMS Repulse por parte de la armada japonesa (arriba, en la foto: los tripulantes del HMS Prince of Wales abordan los botes salvavidas momentos antes de que el acorazado se hunda).

Este hecho se produjo en un encuentro aeronaval entre las fuerzas navales británicas del Sudeste de Asia denominadas ‘Fuerza Z’ y bombarderos japoneses en el golfo de Siam, frente a Kuantan, en el mar de la China Meridional.

El Prince of Wales anclando en Singapur

La destrucción de dos grandes navíos por bombarderos demostró que la edad del acorazado había llegado a su fin. Dos importantes naves enemigas habían sido destruidas y solamente se habían perdido cuatro aviones.​ Los miembros de la Fuerza Aérea en Tokio festejaron que quedara demostrado que el poder naval aéreo tendría un papel clave en la guerra naval.

La pérdida de la ‘Fuerza Z’ dejó a la región sin importantes navíos aliados para hacerle frente a los desembarcos japoneses, que se llevaban a cabo en todas partes. Singapur quedaba entonces como una base naval sin barcos que proteger, aunque en este momento era claro que el ataque japonés vendría desde tierra, atravesando Malasia.

Fotografía aérea de la ‘Fuerza Z’ tomada por los japoneses al momento de comenzar el ataque con bombas, El Repulse aparece en la parte inferior de la fotografía

El Primer Ministro británico Sir Winston Churchill fue informado en su cama del desastre. Este escribiría luego en sus memorias:

En toda la guerra nunca recibí un golpe más directo… No había navíos estadounidenses o británicos de importancia en los océanos Índico y Pacífico, excepto los sobrevivientes de Pearl Harbor, que se estaban retirando a California. En este vasto territorio de aguas, Japón era supremo y en todos lados nosotros estábamos débiles y desnudos.

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