Fue el día elegido para el comienzo de la ‘Operación Downfall’, el plan de invasión al Japón por parte de los aliados, y que sería cancelado al firmar el país nipón su rendición.

Fue programada para que ocurriera en dos partes: ‘Operación Olympic’, la invasión de Kyushu, primero; y después la ‘Operación Coronet’, la invasión de Honshu cerca de Tokio, programada para la primavera de 1946. La responsabilidad de planear la operación recayó en el general Douglas MacArthur -en la imagen-, junto a mandos militares.

Tras las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la declaración soviética de guerra contra Japón, éste se rindió y la operación fue cancelada.

Según los diversos cálculos aliados las bajas estadounidenses serían de 400 a 800 mil muertos, y las japonesas de 5 a 10 millones (por la esperada gran resistencia civil a la ocupación y el posible uso de armas nucleares).

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