Se celebra por primera vez el día de Año Nuevo al establecer Julio César el calendario Juliano, siguiendo el consejo del astrónomo y filósofo alejandrino Sosígenes -abajo, en la imagen-, quien para corregir el decalaje del paso del tiempo sobre el imperfecto calendario romano, le dijo que añadiese 67 días al año 46 a.C. El nuevo calendario debía tener sincronía con el Sol y no con la Luna.

Durante la Edad Media se perderá esta celebración. Y es que en este período de la historia, el inicio del año se celebraba en la Navidad, la Encarnación o la Pascua.

El año nuevo romano comenzaba el primer día (calendas) de Marzo, bajo los auspicios del dios guerrero, pues esta era la fecha que marcaba el inicio de las campañas militares con la designación de los cónsules. Los meses comenzaban con la luna nueva, algo que era difícil de determinar observacionalmente (precisamente porque en esa fase la luna no es visible).

Además, como el año era mucho más corto de 365 días, su inicio iba cambiando de estación, lo que creaba inconvenientes en las campañas militares. Para evitar este problema, se intercalaban meses adicionales cada cierto tiempo. Esta situación se prestaba a un gran desorden. Los pontífices (encargados del calendario) alargaban y acortaban los años fraudulentamente, según su conveniencia, para prolongar la magistratura de sus amigos y reducir la de otros.

Fue Julio César quien en el 45 a.C. decidió realizar una reforma definitiva del calendario. Encargó el trabajo al prestigioso astrónomo griego Sosígenes que estaba establecido en Alejandría. Sosígenes se despreocupó de la Luna y ajustó la duración de los meses para fijar la duración total del año en 365 días.

Este calendario, denominado juliano en memoria de Julio César, permaneció válido durante más de dieciséis siglos. Pero durante muchos de estos siglos, los católicos se resistieron a celebrar el principio del año en un mes dedicado a una deidad pagana.

No será hasta 1582, cuando el Papa Gregorio XIII -abajo, en la imagen- restablecerá el 1 de enero como día de Año Nuevo. Aunque hay muchas culturas que mantienen sus fechas originales y variables, como la china (19 de enero), judía (14 de septiembre) o la mapuche (21-24 de junio).

A modo de curiosidad, el término “calendario” deriva del latín “calendas” que se empleaba en la Antigua Roma para denominar el día inicial de cada mes. “Calendas”, a su vez, procede del verbo “calare” (llamar). A primero de mes los cobradores reclamaban los tributos y, para ello, llamaban a los ciudadanos a gritos. El libro en el que estos cobradores anotaban sus cuentas se denominaba calendarium

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