Un día como hoy de 1897, pese a la oposición de los más conservadores, Benito Pérez Galdós ingresa en la Real Academia Española de la Lengua. Tomó posesión de la Silla N con el discurso titulado La sociedad presente como materia novelable.

En 1894, pocos años antes, Joaquín Sorolla le había pintado un cuadro que tituló “Retrato de don Benito Pérez Galdós“, una de las imágenes, o la imagen, más conocida del escritor canario. Este óleo colgó durante años de las paredes de su residencia santanderina de San Quintín y hoy está en la Casa-Museo Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria.

Su discurso leído aquel día fue muy sonado y difundido, dejamos un fragmento:

Señores Académicos:

Cuantos recibieron aquí honores semejantes a los que os dignáis tributarme en esta solemnidad, habrán de fijo sentido menos turbación que yo, ante el deber de disertar sobre un tema literario digno de vosotros y de esta ilustre casa.(…)

Pero el que en la ocasión presente habéis traído a vuestro seno, (…) ha consagrado su vida entera a cultivar lo anecdótico y narrativo,(…)

Imagen de la vida es la Novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y las fisonomías, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad: todo esto sin olvidar que debe existir perfecto fiel de balanza entre la exactitud y la belleza de la reproducción(…)

Podría decirse que la sociedad llega a un punto de su camino en que se ve rodeada de ingentes rocas que le cierran el paso. Diversas grietas se abren en la dura y pavorosa peña, indicándonos senderos o salidas que tal vez nos conduzcan a regiones despejadas.

(…) Contábamos, sin duda, los incansables viajeros con que una voz sobrenatural nos dijera desde lo alto: por aquí se va, y nada más que por aquí. Pero la voz sobrenatural no hiere aún nuestros oídos y los más sabios de entre nosotros se enredan en interminables controversias sobre cual pueda o deba ser la hendidura o pasadizo por el cual podremos salir de este hoyo pantanoso en que nos revolvemos y asfixiamos. Algunos, que intrépidos se lanzan por tal o cual angostura, vuelven con las manos en la cabeza, diciendo que no han visto más que tinieblas y enmarañadas zarzas que estorban el paso; otros quieren abrirlo a pico, con paciente labor, o quebrantar la piedra con la acción física de substancias destructoras; y todos, en fin, nos lamentamos, con discorde vocerío, de haber venido a parar a este recodo, del cual no vemos manera de salir, aunque la habrá seguramente, porque allí hemos de quedarnos hasta el fin de los siglos (…)

Cervantes, que pertenece quizá á otra categoría su- perior de ingenios (si es que puede imaginarse otra más alta), no deja de ser profundamente nacional, puesto que España está íntegra en sus libros (…)

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